Autoestima y relaciones

Introducir un tema tan profundo y complejo como es la autoestima de nuestros perros nos abre a un mundo de muchísimo detalle y sensibilidad, aunque mi intención es hablar de ello de un modo en que puedas reconocer en aspectos prácticos y cotidianos muchas partes que influyen y condicionan en la confianza de nuestros perros.

En definición, la autoestima es el grado de valor que un individuo toma como referencia de sí mismo. Es decir, hablamos de la auto-percepción de los perros sobre sí mismos, sobre sus capacidades y habilidades para reconocerse en sus propios sentimientos y el modo de gestionarse sobre el mundo que les rodea.

La autoestima tiene un impacto positivo o negativo sobre la vida de nuestros perros, y esto está absolutamente ligado a las experiencias de cada perro. Aquellas experiencias que ofrezcan sensación de satisfacción, de poder y de superación, sumarán en positivo a la percepción que el perro tiene sobre sí mismo. A diferencia de aquellas experiencias que cohíben, restringen o castigan el desarrollo y la decisión de los perros, que sumarán en negativo sobre el valor que percibe el perro sobre su propio poder y capacidad. Y no precisamente tienen que ser vivencias o experiencias de gran importancia, especialmente las pequeñas cosas que pueden pasar desapercibidas, pueden crecer y empequeñecer en el valor de la autoestima.

Por poner un ejemplo: si cada vez que tu perro quiere saludar a una persona le pides que se siente y esté quieto, limitando su movimiento y expresión natural, estarás rompiendo un poquito su capacidad de creer en sí mismo. Y un ejemplo contrario: si tu perro trata de alcanzar algo de comida que te has dejado sobre la mesa y al fin lo consigue por su propia cuenta, esto, amiga, le dará un chute de poder y confianza que estará cuidando bien su autoestima.

Es muy fácil caer en el desastre de romper en pedacitos la autoestima de nuestros perros, porque muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de la gran influencia que tenemos en el modo en que perciben la vida nuestros perros.

El entorno y las relaciones condicionan porque los perros, como las personas, son animales sociales y necesitan del sentido de pertenencia, de aceptación y de cuidado por el resto de integrantes de la familia.

Así, nos podemos convertir con facilidad en aquella persona que, sin intención de dañar, degradamos la autoestima de nuestros perros con peticiones constantes que aparentemente no tienen malicia y, aún así, mantienen a nuestro perro en un estado constante de acatar peticiones cotidianas que seguramente no tienen un valor especial para ellos y por eso no nos damos cuenta que son, quizás, normas o peticiones sin ningún valor funcional en la relación con nuestros perros.

Y es que podemos potenciar su autoestima, de modo que nuestros perros crezcan en confianza, seguridad y autonomía, o podemos menguar poco a poco y con las pequeñas cosas, construyendo una relación de dependencia e insuficiencia.

Es de verdad fascinante y complejo el mundo interior de los perros. Y cuanto más indagas, más detalles descubres de tu propio perro.

Deseo que desde hoy, consigas ver y entender a tu perro con mucha más sensibilidad.

 

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