Homeopatía

“La homeopatía, más que un método terapéutico, es una concepción diferente de la medicina.”
 – Dr. Paul Hebel –

La homeopatía es una estrategia terapéutica que se asentó en Alemania a finales del siglo XVIII gracias a las observaciones y trabajos del médico alemán Samuel Hahnemann. Pero para entender su filosofía, debemos remontarnos a la antigua Grecia, a los tiempos de Hipócrates, quien recogió las diferentes teorías de la medicina de entonces, afirmando que, según la naturaleza de la enfermedad, uno de los métodos terapéuticos a seguir es el de curar enfermedades por lo mismo que es capaz de producirlas, de modo que recomendaba que estas se trataran con un elemento que reprodujera una sintomatología análoga.

En medicina homeopática se considera la enfermedad como un proceso de adaptación biológica al mundo, de modo que el médico, en nuestro caso veterinario, debe comprender al individuo para poder curarlo, debe captar el problema de su inadaptación biológico-emocional con el medio en el que vive. Para ello se tiene en cuenta al individuo en su totalidad, tanto a nivel físico como emocional y relacional.

La homeopatía se basa en tres principios básicos:
1. Ley de la semejanza.
2. Poder terapéutico de las dosis infinitesimales.
3. Individualización del enfermo.

El principio de la similitud es el principio que define la homeopatía, sin el cuál no sabríamos cómo explicarla. Definida por algunos como el arte de curar por los semejantes, la homeopatía consiste en administrar al paciente, en pequeñas dosis, la sustancia que, experimentalmente sobre el individuo sano, a dosis ponderables es capaz de producir en este los mismos síntomas que en individuo enfermo.

El principio de infinitesimalidad consiste en el empleo de una dosis muy muy pequeña del principio activo, por eso el principio activo se diluye una y otra vez, agitando entre dilución y dilución (dinamización), hasta dar lugar a una dilución infinitesimal. Este principio surgió porque durante sus investigaciones con hombres sanos, el Dr. Hahnemann notó la existencia de sensibilidad individual de los medicamentos que usaba, en cambio, vio que al diluirlos a dosis infinitesimales, esos efectos adversos desaparecían a la vez que aumentaba el efecto terapéutico.

Por último, siempre va a individualizarse el tratamiento, por eso es necesario rellenar un cuestionario previa receta de homeopatía para que la veterinaria homeópata pueda saber acerca de la constitución morfológica, el temperamento, hábitos de vida, enfermedades que ha sufrido el animal y cualquier otro tipo de información que pueda considerarse necesaria.

La medicina homeopática considera al paciente como una unidad, de modo que no se tratan enfermedades, se tratan enfermos, y se considera al paciente curado cuando desaparecen todos los síntomas. Dentro del grupo de síntomas de un enfermo, no todos tienen la misma importancia, los más importantes son los síntomas psíquicos, seguidos de los síntomas generales y, por último, los síntomas locales (aunque estos suelen ser el motivo de consulta). Eso no quita que si detectamos un agente causal de cualquier síntoma o enfermedad, este debe ser tratado primero, como una carencia nutricional, un cuerpo extraño que requiera cirugía o una infección.

Aunque la homeopatía puede usarse en el tratamiento de enfermedades tanto agudas como crónicas, lo cierto es que, a día de hoy, su uso suele darse, sobre todo, como parte del manejo de enfermedades crónicas, incluido el cáncer.

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