Transición en gatos: el gran dilema

Alimentar con pienso seco a un gato es, con diferencia, la peor opción por dos motivos principales:

  • Los gatos obtienen el 95% de su ingesta de agua mediante la comida en estado salvaje. La alimentación natural de los gatos se basa en pequeños roedores, aves, reptiles y algunos insectos, y no compensan la falta de humedad del pienso mediante la ingesta de agua. Pese a que no está científicamente demostrado, se cree que la alta prevalencia de problemas renales en el gato puede deberse a un estado crónico de deshidratación.
  • Los gatos son carnívoros estrictos, de manera que su cuerpo no está preparado para alimentaciones altas en carbohidratos. Su intestino es corto en comparación con el de otras especies, sus requerimientos proteicos son superiores ya que usan la proteina como fuente de energía y tienen menor cantidad de enzimas encargadas de la digestión de los carbohidratos.

 

Pero, si algo caracteriza a los gatos también, eso es su neofobia, es decir, la adversión por lo nuevo y eso incluye las dietas. Así pues, cuanto mayor es el gato, más difícil es poder cambiar su dieta. Por eso, en caso de querer realizar la transición con nuestro gato, lo primero a tener presente es que no va a ser fácil y que nos vamos a tener que armar de paciencia. A no ser que sea un cachorro, la vamos a plantear pensando en que va a ser muy larga y que habrá veces que tendremos que recular porque el gato no acepte la propuesta.

El primer paso es que el gato no tenga comida a libre disposición, sin ceder a los maullidos que seguro aparecerán. Esto quiere decir que tendremos que pesar la comida y darle solo lo que toca. Yo, en este punto, dejo que no se retire el plato por la noche para garantizar que dejan dormir a la familia.

El segundo paso es que el gato solo coma latas. Esto puede llegar a ser muy complicado incluso en gatos que están acostumbrados a las latas. Hay casos en los que vamos a tener que mezclarlas con el pienso seco y a cantidades casi indetectables para que el animal se vaya acostumbrando al sabor, el olor y la textura pero sin rechazar el alimento. Iremos incrementando lentamente la cantidad de lata a la vez que vamos reduciendo la de pienso.

El tercer paso es que coman las latas de alta gama. Llegar hasta aquí se puede considerar un gran logro. Vamos a tener que mezclar también muy despacio, preferentemente usando la misma proteína de las latas anteriores. Una vez ya hayamos logrado esto, podemos empezar a introducir (siempre muy despacio) nuevos sabores o empezar la introducción de la dieta cruda, según cuál sea la decisión tomada.

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